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Gary
Powers, Irak, EU, Rusia, Cuba, la Guerra Fría y la
crisis de los misiles tienen mucho que ver en esta
historia, la historia del U2 que ahora son mejor
conocidos como un par de caracteres que dan nombre a
una banda de rock.
Antes que ser conocidos como el nombre de una banda de
rock, U2 es el diseño de un avión monoplaza y de un
solo motor, dedicado al reconocimiento de terreno a
gran altura. De proporciones extrañas para un avión,
podría pasar fácilmente por un planeador. Este aspecto
tan frágil no es pura apariencia.
Este
avión espía puede llevar una gran cantidad de censores
y cámaras de diverso tipo, y es un aparato de
reconocimiento fiable. Sin embargo, es difícil de
volar, de aterrizar, de pilotar... No es algo que
cualquiera pueda hacer.
Dicha misión es la de proveer a las Fuerzas Armadas de
Estados Unidos y sus aliados apoyo de inteligencia, ya
sea de día o de noche, volando a gran altura en
condiciones de todo clima, y de manera continua.
En
los momentos más duros de la Guerra Fría, los
soviéticos propusieron una política de Cielos
Abiertos, la cual establecía que, para mantener el
equilibrio del poder, los dos países pusieran espiarse
con aviones de reconocimiento de manera totalmente
"legal". Sin embargo, EEUU no aceptó dicho trato, y de
manera clandestina autorizó el sobrevuelo de aviones
U2 de las instalaciones militares soviéticas.
Para
evitar que su silueta tan característica fuera
reconocida inmediatamente, se le inventó una
"tapadera". Los U2 eran, en los papeles y en casi
todo, miembros de un ficticio 2º Escuadrón de
Reconocimiento de Clima (Provisional), y comenzaron a
arribar a la base estadounidense de Adana, en Turquía,
justo un año después de su primer vuelo. No era un
punto al azar: Turquía era una de las formas de acceso
más directas al Pacto de Varsovia, y además su
gobierno estaba muy involucrado en colaborar con la
OTAN.
El
U-2 debía afrontar su primer desafío: volar a gran
altitud sobre la Unión Soviética, reunir información
fotográfica y señales electrónicas para la
inteligencia estadounidense.
Sin
embargo, en esa fecha el mundo era lo suficientemente
peligroso como para que fueran necesarias otras
misiones en diferentes partes.
En
septiembre de 1956, por ejemplo, un piloto de U2
llamado Gary Powers voló sobre el Mediterráneo
oriental para determinar la posición de barcos
franceses y británicos que apoyaban la invasión
israelí de Egipto, luego de que el ejército de dicho
país hubiera tomado control del Canal de Suez. Otros
vuelos fueron sobre países conflictivos de la zona,
como Siria, Irak, Arabia Saudita, Líbano y Yemen. Otra
de las bases estaba en Pakistán, desde donde se
espiaban las instalaciones de misiles soviéticas. Por
cada misión de cada base, había una misión más de
diversión. Un avión despegaba, pero en lugar de entrar
en el territorio soviético, se quedaba volando por la
frontera, para dividir el esfuerzo de persecución.
Dichas operaciones de U-2 continuaron por muchos años
en ambas bases. Los soviéticos podían detectar a los
U-2 con sus potentes radares, pero había poco que
pudieran hacer. El U-2 volaba demasiado alto, tanto,
que ningún tipo de AAA podía alcanzarlo. Incluso los
aviones interceptores tenían dificultares a esa
altura, en dicha época. El aparato era perfecto. Sin
embargo, todo cambió repentinamente el 1 de Mayo de
1960, fiesta nacional en la URSS por celebrarse el Día
del Trabajo. Incluso en dicha ocasión, la defensa
soviética no descansaba. El piloto de la CIA Gary
Powers había despegado desde Pakistán y debía llegar a
Noruega. En el camino debía fotografiar dos enormes
instalaciones de pruebas de misiles balísticos
intercontinentales, uno en Sverdlovsk y el otro en
Plesetsk. Obviamente, las dos estaban fuertemente
defendidas por baterías antiaéreas de todo tipo.
Todo
salió perfecto al comienzo. Tanto él como el vuelo de
diversión de Incirlik salieron a tiempo. Pero cuando
el U-2 de Powers llegó a Sverdlovsk, estando a más de
20.000 metros de altura, los soviéticos, que lo tenían
en la pantalla del radar, atacaron. Al parecer
existían muchas ganas de derribar uno de esos aviones
espías que por años habían violado la seguridad
nacional. No fue para menos: 14 misiles antiaéreos
SA-2 fueron lanzados al instante, en una andanada
mortal, que nada podría resistir. Aunque ninguno de
los misiles alcanzó al avión, las sucesivas
explosiones formaron una onda de choque que despedazó
al frágil aparato.
Powers se eyectó, sin poder accionar los controles de
autodestrucción que hubieran desintegrado los censores
y aparatos espías del avión. Luego fue arrestado por
los soviéticos, quienes lo escondieron por unos días.
Cuando Eisenhower negó públicamente la existencia de
los vuelos espías, el gobierno soviético lo hizo
quedar en ridículo al presentar tanto al avión como al
piloto. Powers fue juzgado y estuvo preso en la URSS
por dos años, hasta que fue canjeado por un espía
soviético capturado en territorio occidental.
Pero
no terminó allí la carrera del U2. El 15 de octubre de
1962, el mayor Richard S. Heyser, volando sobre Cuba
en uno de estos aparatos, fue el primero en conseguir
fotografías de los sitios de lanzamientos de misiles
que los soviéticos estaban construyendo en la isla.
Así EEUU tuvo pruebas de sus acusaciones, para poner
entre la espada y la pared a Kruschev.
Lamentablemente, en una misión similar el 27 de
octubre, con la Tercera Guerra Mundial a punto de
comenzar, el mayor Rudolph Anderson, Jr fue derribado
en su U2, y pereció en el acto.
Los
últimos vuelos reportados del U2 fueron un poco antes
de comenzar la Guerra en Irak, este avión espía, se
supone, fue quien consiguió las hasta ahora
inexistentes pruebas de que Irak se encontraba
desarrollando armas potencialmente peligrosas para la
paz mundial.
El
plan de los U2 contempla su uso hasta el 2020, sin
embargo, todo apunta a que estos aviones tienen los
días contados buscando mayor eficiencia en las
operaciones de inteligencia y reducción de costos,
además de que se está experimentando con los aviones
Predator y GlobalHawk, ambos diseños sin piloto, que
estarán listos para la acción dentro de unos pocos
años.
Pudiera parecer que estas historias del avión U2 se
quedaron en sólo leyenda si tomamos en cuenta que los
4 irlandeses que recuperaron esta nomenclatura, para
dar nombre a su banda de rock, han dedicado parte de
su tiempo y su productividad a favor de causas
humanitarias que nada tienen que ver la guerra.
Así pues,
la ‘U’ y el ‘2’ tienen asegurado un lugar especial en
la historia.
Arturo de
Albornoz © U2spain.es
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