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CRÓNICA.- Falta un minuto para las diez de la noche.
Más de 80.000 personas caldean el ambiente en las
gradas con una y otra ola. Suena Wake Up, seguramente
el tema recientemente más conocido por los fans de U2
que han venido rastreando los mp3 de todos los
conciertos de esta segunda manga europea. La
expedición valenciana se hace ver con no no sé cuantos
globos rojos que agitan de tal manera que el momento
de la aparición de U2 en el escenario se vive con un
nerviosismo trepidante, a la vez que incredulidad.
Ahora sí que sí, comienza la noche que llevaba
esperando desde que conocí a estos irlandeses.
“holaaa, holaaa… hello, hellooo…¡UN, DOS, TRES,
CATORCEEEE!” Ni escribiendo 3 páginas, ni adjuntando
un álbum de fotos sobre esos primeros segundos, se
puede llegar a transmitir la adrenalina que recorrió
mis venas cuando el Camp Nou se hizo oscuridad y un
buen despliegue de efectos de luz apareció de la nada
con un tema, como es Vertigo, que te hace saltar y
gastar azúcar pero de qué manera.
El comienzo es arrollador, por eso quizá se pasa tan
rápido. Es una hoja de doble filo, pero vale la pena.
Van pasando los temas y U2 está en su salsa: Bono que
desborda en voz, energía y entrega; Adam que en esta
gira, cada concierto que pasa, gana en carisma; The
Edge, soberbio como siempre y disfrutando como un niño
en el día de su cumpleaños; y Larry que completa una
más que gran actuación a la espera de saber qué fue lo
que ocurrió en Elevation, con su entrada tardía, a no
ser que estuviera así pactado. Espero que Susana
Almarcha no lea esto último.

El público es puro sentimiento. Se está viviendo una
fiesta histórica y U2 lo sabe, por eso se dan escenas
de comunión con los 80.000 privilegiados asistentes.
Con las primeras notas, Bono se marca un Happy
Birthday a Edge que, por supuesto, el público sigue.
Sigue City Of Blinding lights, el último single y una
de las mejores canciones del disco que en directo da
la talla suficiente para seguir creciendo en próximas
giras. La macropantalla entra en escena y empieza ya a
rentabilizarse con el juego visual que da al show.
Todos estamos disfrutando como locos del espectáculo
que nos está ofreciendo la autentica banda más grande
del planeta y qué mejor manera de demostrarlo que con
“oé, oé, oé, oé…”
Al comienzo de Miracle Drug se da otra prueba de que
somos los invitados al homenaje de la gira de Edge.
“Ha venido del futuro para estar con nosotros” le
dedica Bono. También tiene palabras para los médicos y
la ciencia en general, a los que agradece la
contribución que hacen al bienestar de todos nosotros.
Esta canción, que es la mejor del último trabajo para
muchos, es rompedora con el solo de Edge que retumba
por todo el Camp Nou.
Otro temazo en directo es Love and Peace Or Else, con
un sonido tanto menos extraño que cautiva a todo el
que la escucha y más con la complicidad exteriorizada
de Larry con Bono: “I need some release, release,
release…” con éste último “aporreando” la batería al
término de la canción.
Ahora, por favor, silencio, empieza Sunday Bloody
Sunday. Quiero sentirla, y con el ambiente que me
rodea, parece que la cosa será fácil. No es para
menos: más de 7 minutos con otra gran interpretación
apasionada.

Después de Bullet The Blue Sky llega uno de los
momentos cumbres de la noche: Miss Sarajevo. Las 80
mil almas enmudecemos para escuchar esta obra de arte
y del “nuevo alter-ego” de Bono: Pavarotti. No tengo
palabras y sí, lo reconozco, uno no es de piedra y los
ojos se me humedecen. Qué voz eterna, quiero que no
acabe “l’amore”, quiero quedarme de pie presenciando
ese momento para siempre. Ahora, mientras escribo
esto, me doy cuenta que quizá esos instantes son los
que mejor calaron en mi memoria de todo el concierto.
Lo más destacable de aquí al final del concierto, en
mi opinión, es que clásicos como Pride, Where The
Streets Have No Name o One, nunca tienen que
desaparecer del repertorio. Son himnos y en directo
son más leyenda si cabe.
Al final de esta triada, Bono se arranca con un “Oé,
oé, oé, oé…” lento que seguimos y dotamos de más vida
para estar un minuto como diciendo a toda España “¡Qué
grande! ¡Qué grande es esta noche!”
ZooStation es lo más impresionante en cuanto a
despliegue visual. Con el niño de Zooropa arranca este
emblema del Achtung Baby. Bono parece que mira si sigo
en mi asiento, o eso es lo que siento cuando veo un
enorme primer plano en la colosal pantalla. Mientras,
el humo rojo del inicio se va disipando en el
ambiente. Enorme canción. Por un momento he podido
acercarme a lo qué tuvo que ser el ZooTV.
Le sigue The Fly, y lo mismo, más derroche visual
impresionante con las famosas frases sarcásticas de la
era ZOO que a más de uno le podría causar epilepsia.
Seguro que With Or Without You será recordada por la
chica a la que Bono sacó a bailar esta inmortal
balada, por los siglos de los siglos . Otra que no
puede faltar.
Después de un All Because of You sin nada nuevo que
destacar, otra vez un Happy Birthday a Edge que tenía
que sentirse en su gloria. Y atención, sorpresa, Party
Girl. ¿Sorpresa? No, pero puede considerarse pequeña
novedad con respecto a los últimos conciertos de los
que venía ofreciendo U2.
Es el momento de celebrarlo como Dios manda, a punto
de acabar el show, y Bono le hace entrega de una
camiseta del Fútbol Club Barcelona que se pone encima
de la que llevaba. Comenzada la canción, Bono descubre
una botella de champán con la que rocía a las primeras
filas y sirve a Edge, quien sin entorpecer la canción,
bebe y toca la guitarra al mismo tiempo. Con palmadas
y el grito “¡EH!” todo el mundo es consciente de que
nadie como nosotros para acompañar Party Girl.
Y llega Vertigo. Como empezó se va a terminar, pero
este trae ‘sorpresa’. La pantalla y las luces parecen
dispuestas a estallar por la enorme potencia visual y
“vertiginosa”. Con un snippet de ‘Happy Birthday To
You’ completamente roquero, el fogonazo final con el
‘The End’ en la pantalla indica que una de las mejores
noches de mi vida, sin lugar a dudas, ha acabado. Sin
embargo mucha gente no quiere asimilarlo y durante
unos minutos el público sigue coreando un “ooooh
oooooh ooooh oooooh” atronador ya sin U2 en el
escenario. Una vez más, se van por la puerta grande.
La organización
Quizá sea el único aspecto negativo del concierto.
Sólo la suerte pudo evitar que una organización penosa
como la que fue la entrada al estadio no terminara en
un caos más allá de una simple anécdota.
Parece mentira que un estadio como el Camp Nou,
acostumbrado a albergar en sus gradas llenos absolutos
en partidos de competición continental, fuera
inaccesible durante más de media hora por la puerta 4
de acceso. Desconozco la situación de los otros puntos
de entrada, pero era una desinformación absoluta.
Inadmisible.
Esto conllevó que los controles de seguridad no fueran
más serios que los de un parque de atracciones.
Estaban desbordados, resultado de la larga espera
injustificada a la que nos habían sometido.
Una vez pasado el dudoso control… (Insisto, servidor
pasó con un mochilón que tenía que llamar la atención
seguro y no vi ni un sólo encargado de seguridad) a la
hora de pasar con la entrada, cual es mi sorpresa que
con la mirada en el infinito y de modo automático me
cortan la entrada en menos de un segundo. ¿Así de
fácil?
No me extrañaba que más de uno estuviera sentado en
las escaleras con cara de “hoy es mi día de suerte.”
En fin.
J. Antonio Rodríguez © U2spain.es
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