|
Lo recuerda así.
Afueras de San Salvador, 30 o 40 millas hacia arriba en las
colinas, los morteros empezaron a golpear la aldea y las bombas
hacían cráteres en la ladera. Corre.
Ese fue su primer
pensamiento. Y este fue el segundo. ¿Dónde? Todo alrededor era
terreno abierto. El suelo se sacudía. Los granjeros miraban al
viajero Irlandés y se sonreían y lo señalaban. Intentaban ser
tranquilizadores; “eso es por allí” le decían, “y nosotros estamos
por aquí”. “Me sentí” decía el viajero, recordando ya en un lugar
seguro, “un tonto así en la boca del lobo. Esos tipos viven con
eso toda su vida, y para ellos no significa nada. Pero el miedo
que sentí aquel día. . . .” No lo puedo describir solo con
palabras. Seria una canción.
Cuando Bono canta 'Bullet
the Blue Sky', todavía puedes escuchar el dolor del miedo en su
voz, la cercanía de ese recuerdo. La canción es directa y
apasionada, un grito de conciencia en un álbum lleno de
especulación social indirecta y de viaje espiritual.
The Joshua
Tree no es, podría parecer al principio, un disco para estos
tiempos. Bono y el resto de miembros de la banda llamada U2
parecen ser ciudadanos de un marco de tiempo alternativo empalmado
desde el idealismo de los 60 y el gratis para todos musical de
finales de los 70. Sus canciones tienen el fantasma soul de The
Band, el asombro celta de su compatriota Van Morrison y algo del
carácter dominante del punk, refinado en su moralidad lírica.
Sus conciertos son tan
resucitadores como cualquier cosa en el rock, con una fuerte
resaca de algo que no se encuentra muy a menudo a este lado de
Bruce Springsteen: pasión moral. Las canciones de U2 hablan
igualmente a la Selma de hace dos décadas y a la Nicaragua de
mañana. Tratan acerca de la búsqueda espiritual, de conciencia y
de compromiso, y sigue que algunas de las mas memorables
actuaciones de la banda – y, no a propósito, las que han ayudado a
U2 a abrirse paso hasta un publico incluso mas amplio – han estado
al servicio de una buena causa, en el Live Aid o durante la gira
de Amnistía Internacional el pasado verano. Esta no es, entonces,
una banda para participar en eventos así. “Participar en
eventos así es un disfraz, ¿verdad?”. Pregunta Bono, y no
espera una respuesta. Esta es una banda que cree que la música
rock tiene imperativos morales y responsabilidades sociales. No
hay nadie mejor que U2 en recordar eso “por allá” y “por aquí” y
dejarlo justo delante de la puerta de entrada, donde nadie lo
puede ignorar.
El sexto y el mejor
álbum de U2,
The Joshua
Tree, a la venta desde hace poco más de un mes, llego al
número 1 de la lista de Billboard esta semana. El primer single de
álbum,
With or Without You, ha traído la mejor marca de la banda en
le Top 40 y ya esta en el Top 10. Otros temas de The Joshua Tree
(el titulo se inspira en una ciudad del desierto de California
donde falleció el rockero de los 70 Gram Parsons) es probable que
le hagan compañía. U2 empezó una gira programada de 18 meses en
Arizona hace tres semanas, recorrerá los Estados Unidos hasta la
mitad de mayo. Ira a Europa durante la mayor parte del verano,
para volver después a los Estados Unidos en Septiembre. “Te
garantizo que cuando U2 vuelva este disco será mas grande que
nunca”, dice Andy Denemark, director de programación de NBC
Radio. “Hay mucha intensidad en este disco”.
Quiere decir intensidad
en lo comercial, no en variedad temática, pero esta en lo cierto
en cualquier caso. “La gente esta siempre diciendo que U2 es la
mejor actuación underground del mundo”, dice su manager, Paul
McGuinness. “Supongo que es verdad, pero eso esta empezando a
cambiar.” Y a toda pastilla. Preguntadle a Thom House, que
vendió entradas de U2 vía ordenador en sus dos tiendas de video de
Nueva York y Nueva Jersey. Multitudes empezaron a hacer cola en su
tienda de Manhattan el jueves por la noche y al principio, dice:
“No tenia ni idea de por que estaban ahí. Los eche, diciéndoles
que no vendíamos las entradas hasta el sábado. Pero seguían
volviendo. Vendíamos entradas para el cine y las distribuíamos,
así que podían irse y volver. Allí permanecían. Y empezó a llover.
Y allí permanecían, cientos de ellos. Este grupo debería estar en
el ranking cerca de los Beatles.”

BONO: "Para mi escribir canciones es tan fácil como andar por la
calle, escribir buenas canciones no es tan fácil."
Sólo un segundo. El
sonido que escuchas son unos frenos, y es la banda la que esta
frenando. “De verdad, no creemos que seamos tan buenos”,
dice Bono, de 26, que escribe las letras y lidera al grupo ambas
cosas como cantante y chaman del grupo.”Pensamos que estamos
sobrevalorados y aunque estamos preocupados de cómo sobrevivir a
las expectativas de la gente, nos asusta incluso el sobrevivir a
nuestras propias expectativas.” “La banda esta en una
frontera” dice el bajista Adam Clayton, de 27. “No
consigues algo por nada, esta gira es definitivamente espantosa”.
También esta tomando
unas dimensiones fenomenales. Incluso en Arizona, en los primeros
conciertos, con la Bono de voz rasgado por sobre ensayar y con la
banda buscando una conexión sólida tanto con el publico como entre
ellos mismos hubo una fusión final de interprete y espectador que
es un rasgo inconfundible de gran rock and roll. Algunas de las
canciones, especialmente al principio, se le puede trabar la
lengua por la poca manejable ambición de sus letras y el discurso
de la línea melódica. La audiencia comparte una intensidad
devocional, sin embargo, eso sujeta el concierto como la
experiencia de un todo incluso cuando las melodías van por libre.
Bono acecha una canción tanto como la canta, y en el momento en el
que llega al escenario no hay duda de cuales son sus términos:
rendición incondicional. Clayton y el batería Larry Mullen Jr.,
25, han encontrado algo de una base musical sólida, y el
guitarrista, The Edge, 25, puede convertir un riff en una
epifanía.
(Por supuesto que
queréis saber más sobre esos apodos antes que nada. Bono, de
nombre Paul Hewson, cogio el suyo de un cartel que anunciaba Bono
Vox en O’Connell Street, de una tienda para sordos de Dublín. No
hasta mucho después se dio cuenta de que significaba “buena voz”
en latín. Pero el ya hacia mucho que había eliminado el Vox. Bono,
dilo Bon no, para que suene como la ciudad alemana y no como el ex
marido de Cher – vayamos con el nombre de David Evans. “The Edge
es la frontera entre algo y nada” anunciaba, “no soy una persona
particularmente nerviosa” Edge da mas detalles, “asi que es
divertido”. Ahora, entonces)
Pero sin embargo, es
sobre Bono, sobre el cual se concentran todas las miradas. U2 saca
adelante el día, pero Bono saca adelante el concierto. Así ha
sido, desde los escarceos de la banda en sus primeros días en
Dublín durante la revuelta del punk.”Eran muy malos” admite
el manager McGuinness. “Pero no eran las canciones lo que eran
la atracción. Era la energía y el compromiso con la actuación lo
que era fantástico incluso entonces. Bono corría buscando a gente
a la que mirar a los ojos”.
Una vez que coinciden,
esos ojos serán bien recordados. Los encierra para bien mientras
viaja por el escenario en un perpetuo merodeo de pantera. Su
presencia no es específicamente sexual, pero es intensamente
sensual y le deja fuerza a sus excursiones líricas. También da la
espiritualidad y el frecuente simbolismo Cristianismo de las
canciones.(“See the thorn twist in your side”, “I stand with the
sons of cain”) una base bienvenida en los placeres terrenales.”
Sus conciertos son lo mejor que se puede ver ahora” recalca un
agradecido T Bone Burneo, guitarrista y productor musical (Elvis
Costello, the BoDeans) de habilidades sin significado. “U2 es
lo que debería ser una iglesia” para que tal alabanza no se
convierta en agobiante, Larry Mullen sigue con sus reflexiones
practicas. “Al final del día, es solo rock and roll”.
Para las audiencias,
además, la música puede ser un salvavidas. Una canción de
Springsteen puede golpear justo en las experiencias diarias de la
gente. Una melodía de U2 como Running to Stand Still, con un ritmo
trascendental que se desliza por el travesaño de la conciencia, se
te insinúa en tus sueños. Patty Klipper, de Parssipany, NJ, dice:
”Primero me abrieron la mente a su música. Después su música me
abrió la mente al mundo”. La revista oficial de la banda,
llamada “Propaganda” y editada por su director de iluminación en
las giras, es una publicación pulcramente elaborada que pone de
relieve el habitual material de los adentros de la banda así como
algunos inesperados llamamientos a la acción política. Las
publicaciones de los fans a menudo urgen a estos a permanecer en
contacto con los músicos. Propaganda urge a sus lectores a
escribir cartas en nombre de Amnistía Internacional: “Por favor
escribid a las autoridades federales de Yugoslavia, pidiendo la
liberación inmediata e incondicional del Dr. Nicola Novakovic y
todos los demás prisioneros de conciencia. Escribid al presidente
de de la Presidencia de Bosnia-Herzegovina. . . Empezad vuestra
carta ‘Su excelencia. . .”

The Edge: "Somos muy autodidactas. Todavía no leemos la música.
Nos comunicamos en nuestro propio idioma."
Su Excelencia no es
probable que invite a la banda a pasarse a tomar licor de ciruela
rollitos de coliflor, y probablemente U2 tampoco este al principio
de la lista de invitados en La Casa Blanca. Son muy serios sobre
su activismo político aunque cuidadosos de no se tratados de
mojigatos. Clayton habla con preocupación sobre algunos fans que
acuden a la banda “con la necesidad de que los curen” y Bono dice
“Odiaría que todo el mundo se fijara en U2 por razones
“profundas “y “significativas”. Somos una banda de rock ruidosa,
si estamos sobre el escenario, y en vez de decir ‘yeow!’ todo el
publico se pusiera ‘ummm’ o a recitar el rosario, seria
espantoso”. La banda comparte una especie de ecuménica y no
especifica espiritualidad. Bono, The Edge y Mullen son Cristianos,
pero de una variedad mas liberal.
The Edge:”Supongo que
soy cristiano, pero no soy una persona religiosa”. Bono:
“Me siento indigno del nombre. Es un cumplido muy grande. Pero me
siento en casa en la parte de atrás de una Iglesia Católica, en un
recibidor de renacimiento o descendiendo la ladera de una montaña”.
Mullen: “Soy cristiano y no me avergüenzo de ello. Pero
intentando explicar mis creencias, nuestras creencias, me aleja de
serlo. Tengo mas en común con alguien que no cree en absoluto de
lo que tengo con la mayoría de cristianos. Y no me importa
decirlo”.
Clayton, el único que no
ha declarado formalmente su cristiandad, simplemente dice esto
para los periodistas: ”la religión en un ángulo fácil, un
gancho con el que agarrar una historia. Todos creemos en muchas de
las mismas cosas pero no nos expresamos de la misma manera”.
Esto, junto con los instintos de rebeldía innatos y un
temperamento efervescente, causo alguna tensión interna que solo
se resolvió mas tarde. “Yo estuve en el desierto durante
algunos años, así que había cierto antagonismo dentro de la banda
que la gente percibía. Ahora la espiritualidad contenida dentro de
la banda es igual a todos los miembros de la banda.” Clayton,
bronceado y musculoso, con corte de pelo de recluta y unas gafas
con la montura de acero que le hacen parecer como un
insurreccionista con un bajo en vez de con una bomba, permanece
como la presencia mas sulfurosa de U2, dejando una tensión ligera
pero de nivel en el escenario. Aun así, el fervor de la banda
viene de raíces profundas, no simplemente del puro talento para
organizar grandes espectáculos. “Grandes canciones y todo ese
gran corazón” dice Lou Reed, un gran músico cuya influencia se
puede escuchar en Running to Stand Still. “U2 no es un grupo de
pop. Están aquí de verdad”.
Para un gran interés,
también. El compromiso de la banda, para con su publico y para con
su música, sanciona y anima la case de preocupación social que en
los 80 de Reagan se convirtió en poco elegante, incluso antiguo.
El álbum que The Joshua Tree desplazo de lo mas alto de la lista
era un disco de rap de los Beastie Boys, tres adolescentes bien
nacidos que van de callejeros pero adoptando posturas sociales que
se balancean entre una limpia satisfacción y una sarcástica
irresponsabilidad. Antes de llegar a Arizona, U2 descubrió que el
Gobernador Evan Mechan había cancelado el cumplimiento del estado
del día de nacimiento de Martin Luther King. U2 pensó en cancelar
los conciertos pero hizo algo mejor: hizo una donación al Mechan
Wathdog Commitee y toco Pride (In The Name of Love) – un tributo a
King – con una alegre venganza. Pero no es solo que U2 esta en el
lado de los ángeles. Le ha dado unos nuevos fueros y una voz
fresca a la conciencia. “El sentido del humor es algo que
valoro” dice Bono “pero no tocamos rock and roll con un
guiño”. Sin sermonear, se han convertido punto común para un
nuevo y joven idealismo. Después del Live Aid y Farm Aid y después
de la gira de Amnistía, después de música acalorada y sincera de
Jackson Browne y Little Steven, ya no es cursi el estar
comprometido, el implicarse. Y especialmente después del disidente
éxito de U2, parece que el publico esta `preparado para alargar la
mano. Hay, como dice Bono en su canción In God´s Country,
“nuevos sueños esta noche”.
“Nadie sabe como
funciona” dice Adam Clayton. “Subes el volumen de la música
todo lo que puedas y esperas a que le guste a la gente”.
Mullen admite: ”Creo que nuestra música es especial. Pero
tienes que separar la música de la gente. La música es especial,
pero no creo que nosotros lo seamos. Somos gente normal”.
Inteligentemente están intentando desmitificarse a si mismos, como
T Bone Burnett, cortándolos a un tamaño manejable, lo mejor para
manejar su estatura de superestrellas.

ADAM: "Nuestro compromiso es con un camino mejor. Podríamos
haber tenido nuestra propia banda y aislarnos del resto del
mundo."
Es una postura que es
tanto defensiva como pragmática, desarmada y quizá una sombra
desesperada. “La gente responde a nuestra ingenuidad”
insiste Clayton “Creo que ven a cuatro chavales de Irlanda que
no quieren renunciar a sus sueños”
Fue Larry Mullen quien
puso ese sueño en movimiento. Puso un anota en el tablón de
anuncios de Mount Temple, un instituto publico en Dublín,
preguntando si había alguien dispuesto a formar una banda de rock.
Era 1976, y el tenia 14 años. “Las historias simplifican lo
grande que era ese paso por aquel entonces” dice Clayton
“Eso que hizo Larry ha afectado el resto de su vida, y claro, las
de todo el mundo”. David Evans (que aun no era llamado The
Edge) era un estudiante brillante en su clase de Mount Temple,
pero en su tiempo libre había estado “rasgando” tanto la guitarra
acústica como la eléctrica. Cuando vio ese anuncio, sintió un
conmovedor e indudablemente no docente sentimiento en su alma.
“Ah”, pensó, “podría ser”. Mullen había estado tocando la batería
desde los 9 años, sacando dinero para coros familiares (“debería
habérselo hecho de todos modos, lo sé”) con la esperanza de
hacerse con su propio kit de batería. Finalmente, sus padres le
regalaron parte de un set – hecho por un fabricante de juguetes y
vendido por 15 dólares – con el cual el joven Larry mataba el
gusanillo hasta que su padre, un inspector del departamento de
salud y óptico a tiempo parcial, le sugirió que intentase juntar
un grupo. “No vas a llegar a ningún sitio” el Mullen mayor
le apunto, “si continuas tocando tu solo”.
El sábado después de que
el anuncio se colgase, seis o siete estudiantes del Mount Temple
aparecieron en la cocina de los Mullen y comenzaron a tocar
melodías de los Rolling Stones. “Durante el curso de la tarde”
recuerda Mullen, “Vi que algunos sabían tocar. The Edge sabía
tocar. Adam simplemente tenía una pinta increíble. Pelo voluminoso
y tupido, un largo abrigo de caftán, el bajo y su amplificador.
Hablaba como si supiera tocar, utilizaba todas las palabras
adecuadas, como “gig”. Pensé, este tipo debe saber como se toca.
Entonces llegó Bono, y el daba a entender que tocaba la guitarra,
pero no tocaba muy bien, así que empezó a cantar. Tampoco sabía
cantar. Pero tenía un carácter tan carismático que estaba en la
banda de todos modos, tan pronto como llegó. Estuve al mando los
primeros cinco minutos, pero tan pronto como Bono llegó, me quito
el puesto.”
Los chicos que se
convirtieron en U2 – el nombre, sugerido por un colega músico, se
refiriere irónicamente al avión espía – se conocían todos
vagamente, del colegio. Las familias Clayton y Evans eran amigos.
The Edge, cuya familia es Galesa, y Bono (por aquel entonces aun
era llamado genéricamente Paul Hewson) habían coincidido
brevemente en el mismo profesor de guitarra. Por su parte, Bono
tenia una distante pero todavía intensa impresión de Clayton,
quien había estado viviendo en Londres y en Kenia, y se había
trasladado a Dublín con su madre y su padre piloto de vuelo cuando
tenia ocho años. Había ido a Mount Temple desde un internado
“muy estrafalario” aterrorizado de que iba a ser batido, pensé
que contra mas tranquilo estés, mas cautelosa será la gente.
Intimídalos y no renuncies a nada”. Funciono. “Clayton era un
rebelde increíble, en el verdadero sentido de la palabra” Recuerda
Bono con cariño. “Entraba a clase con un termo de café, lo
ponía sobre su pupitre y empezaba a beber. La gente se daba golpes
en la cabeza.” El otro apoyo de Clayton era su bajo, un regalo
de sus padres (“lo tocare hasta que sea mas grande que los
Beatles!” les prometió entonces) lo cogió con similar ímpetu.
Se hizo claro después de poco tiempo, sin embargo, que había
ciertas limitaciones de estilo. Los Clayton tenían dudas cuando la
banda comenzó a hablar de hacerse profesionales “con mucha
sensibilidad” recuerda The Edge, “se dieron cuenta de que este
negocio es muy duro y de que Adam no es el más talentoso músico
del mundo y de las posibilidades reales que tenia de conseguirlo.
Mis colegas probablemente hicieron el mismo calculo.” “Adam
es increíble”, dice Bono rotundamente. “Fingió que sabia
tocar el bajo, cuando en realidad no sabía. Y con 16 años, fingió
que conocía el mundo de la música de arriba abajo.” Él vio a
la banda como su futuro.
LARRY:
No nos tomamos a nosotros mismos muy en serio. Nuestra amistad
es una cosa rara, una cosa peculiar. No la entiendo.
“Tenia que hacerlo,
Bono tenia dudas de unirse al principio (“pensaba que el
rock era feo”) y The Edge en aquellos principios “ni siquiera
consideraba la banda como nada mas valioso que para llenar las
tardes de los miércoles.” Mullen, el más joven del grupo, solo
podía soñar con una carrera, mientras que Bono y The Edge estaban
centrados con su educación y con sus exámenes finales. Sin
embargo, Clayton, había sido expulsado de Mount Temple y estaba
preocupado por el “compromiso” de los otros. Se metió caña,
forzando al máximo, y contactó con Paul McGuinness.
La banda, que había
pasado por una variedad de nombres, incluyendo The Hype, era mejor
con el descaro que con las cuerdas. “Ya ves” dice Mullen,
“no sabíamos tocar. Tocábamos muy muy muy muy mal”. En la
primera oleada del punk, esto no importaba mucho, y después de
verlos en 1978, McGuinness, que había hecho mayormente
producciones de películas hasta ese momento, acepto ser su
manager. “Me parecieron que eran una gran banda de rock,”
dice ahora, añadiendo “Solo tenia acertar una vez”.
McGuinness se encargo el
mismo del ocasional trabajo de producción y empezó a “vivir de
mi mujer”. Los chicos, todavía viviendo en casa, eran llevados
a los conciertos por algún padre o madre. Esta clase de
escaramuzas tempranas pueden romper una banda o unirla más, y con
U2 parece que unió mucho más al grupo. Después de un poco. “El
primer par de años” dice Clayton, “nos odiábamos los unos a
los otros, era muy competitivo, y todos intentábamos llegar a la
cima.” Mientras la banda daba conciertos, peleándonos por ser
escuchados por las casas de discos y ganar algo de dinero, hubo
sugerencias de terceras partes de un miembro o de otro lanzadas en
interés de reforzar la musicalidad de la banda. Todas esas
nociones fueron rechazadas. “Nunca jamás nos sentimos que el
ser un gran músico era algo necesario para estar en U2”, dice
McGuinness. “Los individuos eran mucho mas importantes que si
tu sabias tocar”.
Había otros vínculos,
unos que permanecieron fuertes debajo de la tensión de la
superficie. El dolor podía compartirse, comprenderse. Cuando tenía
15 años, la madre de Bono murió por los efectos de un derrame
cerebral que sufrió en el funeral de su padre. Mullen perdió a su
madre en un accidente de trafico en 1978. “Lo que nos ha
mantenido hacia delante”, dice ahora, “es el hecho de que
somos amigos. Si originalmente se hubiera basado todo en la
música, nos hubiéramos separado”.
Después de algunos
épocas irregulares y un par de casi fallos con compañías de
discos, McGuinness consiguió un contrato con Island en 1980 que
les permitía una inusual cantidad de independencia creativa (“tenían
que aceptar el disco sin ninguna pregunta”) y la banda edito
su primer álbum Boy. Ese mismo año, rindieron su primera visita a
América, abriendo un show en Boston para una banda que Bono llama
“alguna banda local de renombre”.
“Comenzamos a tocar, y todo el mundo empezó a ponerse de pie,
girándose sobre sus mesas. El sitio estaba abarrotado. El vapor
goteaba del techo, y no nos dejaban salir del escenario. Hicimos
uno, dos, tres bises. Mire a The Edge y le dije, “Hey, wow, si
esto es América, quiero mas! ¡Eso es!”. Cuando la cabeza de cartel
finalmente salio al escenario, el local estaba vacío.”

Le costaría a U2 un par
mas de años y dos álbumes mas antes de que pudieran agravar ese
frenesí en Boston por todo el mundo y este vendría con su primera
canción que se puede considerar como su himno. Esa fue
“Sunday Bloody Sunday" del álbum
War del 83, una
melodía sobre el divisivo calor y la violencia ciega de la Irlanda
moderna que no consigue favores en ninguno de los dos lados.” War"
fue el mejor trabajo de U2 hasta The Joshua Tree, el año antes de
su edición, Island, detectando vibraciones sísmicas, renegocio con
McGuinness el contrato de la banda “ahora U2 esta en una
posición absolutamente única” recuerda “Ahora poseen los
derechos de las canciones que escriban, y siempre será así”.
El contrato también les
hizo estar muy bien de dinero, y eso por supuesto aceleró la
confianza colectiva. Bono se había quedado atónito al leer que el
y su esposa Alison, otra graduada en Mount Temple, vivían en un
castillo al lado del mar cerca de Dublín. “Es una torre” se
ríe Bono “Tres plantas, tres habitaciones.” Los asuntos
domésticos presentan sus propios problemas. Aunque el, como el
resto de la banda, desean un poco de distancia personal y
privacidad, Bono reconoce, “Mi vida es un caos. Cuando estoy
fuera, no estoy en casa. Cuando estoy en casa, no estoy en casa.
Entro cuando ella sale.” Ali, que esta estudiando Ciencias
Políticas en el University College de Dublín, “es el ojo
oscuro” en las palabras de su admirado marido. “No esta
para ser mostrada como un broche. Tenemos una relación tormentosa
por que ella es su propia mujer.” Mientras en Arizona, se
preocupa por que ella suena un poco deprimida en la conferencia
telefónica desde el otro lado del atlántico, Bono les pidió a sus
suegros que “estuvieran pendientes de ella. La debían de acabar
de llamar, por que ella me llamo diciendo, ‘no necesito una
niñera’ y me colgó el teléfono.” Ali hizo una vista inesperada
48 horas mas tarde en Arizona y se quedo durante 5 días.
Mullen, que añadió el
Júnior a su apellido después de que su padre empezase a recibir
grandes impuestos debido a su prospero hijo, vive en una playa
cerca de Dublín. Su novia trabaja temporalmente en una oficina,
así que tiene libertad para unirse a la gira en intervalos
frecuentes. “Vivo en una casa bonita y no me siento mal por
eso” dice Larry. “Pero no conduzco un coche llamativo, lo
primero por que no quiero, y lo segundo por que creo que seria muy
grosero en un país como Irlanda, donde hay tanto paro.”
Clayton vive en Dublín (un lugar incestuoso) aunque su sueño es
despegar a “otro clima, una playa en algún sitio” pero lo
suaviza por la seguridad de que “siempre volvería”. Con su
mujer Aislinn, que trabaja en una boutique, y sus hijas, The Edge
también vive en Dublín, aunque se inquieta, “Mi vida gira sobre
la música, el teclado. Mi familia debe ser la diferencia, y no
puedo pasar el suficiente tiempo con ellos.”
La política y el pasado
hacen demandas perpetuas, por supuesto. La banda financia Mother
Records, una organización que le da a las jóvenes bandas su
primera oportunidad. “Estamos intentando darles una oportunidad
a grupos Irlandeses”, dice McGuinness. “No tienes que ser
Irlandés, pero ayuda. Tenemos un grupo Escocés.” Además del
viaje a El Salvador el año pasado, Bono y Ali encontraron tiempo
durante siete semanas de trabajo de ayuda en Etiopia, y Mullen
intentaba permanecer conectado a sus raíces: “Todos los vecinos
conocían a mi madre, e intento dejarme caer a verlos
ocasionalmente, simplemente para mantener los pies en el suelo.”
Sin embargo, la fama tiene sus inconvenientes. “Cuando
entras a una tienda, y estas en la única banda de éxito que ha
salido de Irlanda desde hace mucho, cada padre y tío y abuela
saben quien eres. Es un poco embarazoso cuando quieres comprarte
calcetines.”
Hay
más signos de cambios y contrapesos también. Aunque Bono había
recibido crédito lírico en los últimos dos álbumes, el escribir
las canciones tradicionalmente ha sido cosa de toda la banda
“trabajando sin darnos por vencidos”. Como dice Mullen
“trabajando sin darnos por vencidos y haciéndolo hasta que
sentimos que esta bien: Nos lleva un horrible y largo tiempo y es
increíblemente frustrante” A veces el sistema funciona bien –
Pride (In The Name of
Love) fue escrita en una prueba de sonido en un total de siete
minutos – pero The Edge está meditando sobre hacerlo algo mas
dinámico, “Creo que en el futuro Bono y yo trabajaremos más
estrechamente,” dice, “parece que hay una manera mas
rápida. Cuando tienes a todo el mundo allí, puede ser muy
divertido, pero lento,” sin embargo esto puede afectar al
resto de la banda, están de acuerdo todos en un punto, “The
Joshua Tree es el mejor disco que hemos hecho hasta la fecha,”
declara Bono ”pero no será nuestro mejor disco en mucho
tiempo”.
Bono ha estado leyendo a
Walter Percy, Flannery O’Connor y Raymond Carvey y ha prometido
escribir nuevas canciones durante esta gira. Ya ha empezado una,
basada en una reciente grabación de un video en una sucia
localización en Los Angeles y un encuentro casual con un gay
veterano del Vietnam. ”Vi un montón de botellas vacías por todo
el suelo con la etiqueta Vino Wild Irish Rose,” dice, “Así
que empecé esa canción. Es sobre el suicidio. La línea que abre la
canción es ‘Esta ciudad de ángeles has sacado un demonio de mí’ ”
(bueno, la banda había estado escuchando una buena cantidad de
música country.) Anhela escribir una canción que como dice el
Manager Paul McGuinness dice “podría adentrarse en el idioma.”
Ya podría estar hecha,
I Still Havent Found What I’m Looking For, el segundo corte de
The Joshua Tree, tiene una de esas melodías aparentemente casuales
que, un poco como una versión de altos vuelos de Every Breath You
Take de Police, la escuchas una vez y se desliza directamente a la
memoria colectiva. Parece coincidir mucho con lo que la banda
cree, anhela y por lo que ha pasado, en el pasado y en el futuro,
en una reflexión simple y elegante:
I
Believe in the Kingdom Come
Then
all the colours bleed into one
But
yes I’m still running
You
broke the bonds
You
loosed the chains
You
carried the cross
And
my shame . . .
You
know I believe it
But
I still haven’t found
What
I’m looking for . . .”
Dejémoslos correr,
entonces. Es probable que no los podamos coger. Y ellos ya saben
el camino de vuelta a casa.
Texto original: TIME .
Traducido por Miguel Damià © U2spain.es
|