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Por Anthony DeCurtis
Siguiendo su conmocionador “Achtung
Baby”, “Zooropa” embellece más el nuevo modelo U2. Esas son las superestrellas,
después de todo, las que audazmente se reinventaron en su noveno álbum cambiando
sus replicantes guitarras por riffs mas funkies, y una producción densa e
industrial, desenfrenados aullidos para un insinuante catar hablando, fiebre por
un calor burbujeante. Zooropa, su décima excursión, recalca el cambio: En vez de
la mítica foto de la portada de The Joshua Tree con aquel paisaje desértico
(1987), hay una imagen de video deconstruida; para la desesperada búsqueda
espiritual de I Still Haven’t Found What I’m Looking For, sustituyen las
monocromáticas reflexiones sin salida de Numb. Han encontrado lo que estaban
buscando y están intentando aprender como vivir con ello.
Más influenciados que nunca por el conceptualista co-productor Brian Eno, el de
echo quinto miembro a quien U2 dio trabajo en The Unforgettable Fire (1984), la
música de U2 ahora está paralela a la de Eno en su persecución de atmósferas.
Pero en contraste al amable imparcialidad de la visión del mundo de Brian Eno
(una especie de decidida ingenuidad o el deseo de un tío inteligente por el
instinto), lo de U2 ahora es una de alerta de recelo, sospecha, amenaza.
Lemon, Daddy’s Gonna Pay for Your
Crashed Car, Dirty Day – esta es música elegante, convincente, audaz que también
es exigente. Con The Wanderer y la inigualable colaboración vocal de Johnny
Cash, dan un paso atrás y dejan a una voz que transciende la contemporanea
crueldad en su forma de recitar. Es el Hombre De Negro hablando con su áspera y
moral voz sobre un profeta del Viejo Testamento. Cash suena mas humano que
cualquier otra cosa en la zona pos apocalíptica de Zooropa, un eco escalofriante
en sus indicaciones de irreparable pérdida.
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Por Howard Hamptom
Con Achtung Baby, U2 fue capaz de salir de debajo de la agobiante respectabilidad que tanto le había costado lograr. Como unos seminaristas sueltos en un burdel, Bono y la banda descubrieron el sexo y el caos, el malestar y el espectáculo, Warhol y los Velvets. Ahora, en Zooropa, U2 está subiendo la puja inicial de su nueva libertad, e imaginar lo lejos que la banda puede llevarlo y lo que puede merecer la pena. Así que Zooropa suena más como una banda mudando su piel, probándose diferentes tallas. Una gira de desintegradoras fronteras y sueños descoloridos, es un disco sin un centro, pero también sin las edificantes limitaciones con las que la música de U2 solía enraizarse. Babyface no es simplemente goma de mascar, una entrada dulcemente intrascendente expresada en algún lugar entre Brian Ferry y Tommy James; es desafiantemente así. Bono solía cantar como un hombre aterrorizado que no sería tomado en serio, así que grabó todas sus emociones en tabletas de granito. Canta del mismo modo que actúa Charlon Heston. Pero esta juguetón aquí, cantando una canción sosa sin un pensamiento de su imagen sagrada o de la reputación de la banda, cada “duh-duh-duh” atenúa la línea entre la sinceridad y la parodia con inmaculada convicción. Incluso volviendo a la forma con los tópicos de Some Days Are Better Than Others, Bono está deseando dejar que un poco de ironía y distorsión se deslizase para debilitar el sermón. También está deseando dejar que la música lleve los significados y no tener que explicar todo, así que se transforma menos en el cantante que en simplemente otro instrumento en esa mezcla sugestiva y vacilante.
Zooropa tiene el sentimiento de la
colectividad auténtica. Las procesadas guitarras y teclados de The Edge, la
batería flotante de Larry Mullen, Jr., y el ritmo del bajo de Adam Clayton están
igualmente sopesados, igualmente esenciales. En ningún sitio es esto mas
aparente que en el enigmático Lemon, una casi aleatoria cadena de imágenes y
melodías que al principio parece no ir a ninguna parte y entonces se desarrolla
en una vertiginosa fábula de deseo y olvido. Los pasajes inspirados en Brian Eno
‘A man makes a picture’ están invadidos con la luz de un mundo decadente,
sangrando en la búsqueda de Bono de “otra cosa” tan tranquilamente como una
película desvaneciéndose desde una escena en el lecho de muerte a un funeral en
una puesta de sol. La brutal, terrorífica Daddy’s Gonna Pay For Your Crashed Car,
con su tráfico que atraviesa la ciudad en incesto y el capitalismo que se vuelve
como loco, es una medida del estado de Zooropa. (La pesadilla es inconfundible,
pero la fiesta es demasiado buena como para dejarla). Otra es The First Time,
que serpentea a través de mansiones de parábolas agnósticas – ‘And I threw away
the key’ puede que sea la línea más verdadera que Bono ha cantado nunca, o que
esperaba cantar. Pero U2 se guarda el trocito mas perverso y emocionante para el
final. The Wanderer transforma a Jesús en Dionisio, trayendo de invitado a
Johnny Cash a cantar como un cowboy filósofo yendo a la deriva por las ruinas
del Oeste. Aquí esta la canción que David Koresh nunca consiguió cantar, pero
vivió la profecía de todas formas. The Wanderer es una visión tan comedida y
misteriosa como las notas bajas que la abren y el falsete que la cierra. Zooropa
indica que U2 podría merecer la pena de cualquier absurda mutación que los 90 le
arrojen en su camino.
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Por Guy García
¿Cómo te relajas de uno de los mas
eléctricos espectáculos de rock que se ha visto jamás encima de un escenario?.
Si eres U2, el incansable cuarteto Irlandés, la respuesta es no. En la cresta de
la ola con su audaz álbum de 1991, Achtung Baby, el grupo ha pasado los últimos
15 meses recorriendo el globo con su gira Zoo TV, un gran espectáculo futurista
y de alto voltaje que ha abarrotado estadios desde Berlín a Los Angeles, y que
está previsto que acabe en Australia en Noviembre. Pero sólo cuando la mayoría
de las bandas estarían tambaleándose en la línea de llegada, U2 ha golpeado
mientras la musa está caliente y se ha re-energizado a si mismo editando un
álbum con material nuevo. Como sugiere el título, Zooropa es tanto una reflexión
como una reacción a Zoo TV, que utiliza pantallas de video gigantes, tecnología
satélite y automóviles balanceándose desde grúas para evocar la distorsión
surrealista y de avance rápido de la aldea global digitalizada. En el tema que
da el título al álbum, voces confusas, piano y un bajo rítmico emergen desde una
bruma de estática como un receptor de radio sintonizando una señal lejana.
La influencia atmosférica del co-productor
Brian Eno, quien también echa una mano en los sintetizadores, se oye todo el
tiempo. La voz de Bono esta arropada electrónicamente, las guitarras de The Edge
mastican y gruñen o se disuelven en valicantes charcas de resonancia. In Daddy’s
Gonna Pay for Your Crashed Car, una overtura de auto burla pomposa que da paso a
unos riffs de guitarra nerviosos y raidos y ominosamente resonando silbidos
metálicos que suenan como un sonar desde un cansado submarino nuclear.
Aun así a pesar de que el futuro shock florece, la mayoría de Zooropa revolotea
detrás del radar, exponiendo un terreno personal de reflexión y catarsis
emocional. La sobrecarga emocional del superestrellato esta escalofriantemente
llevada en Numb cuando la monótona voz de The Edge es puesta de relieve por un
hiriente lametón de guitarra. Otras canciones están envueltas con un sentido de
tiempo flotante. En Some Days Are Better Than Others, Bono observa, “Algunos
días llevan menos pero la mayoría de los días llevan mas / Algunos días se te
escapan entre los dedos y se te caen al suelo.” Y en Dirty Day, parece mirar a
su propia mortalidad cuando canta, “Estos días, días, días corren como caballos
sobre las colinas.”
El álbum acaba con The Wanderer, una evocadora e inquietante letanía de
descontento interpretada por el cantante invitado Johnny Cash que empuja al
album hasta la region de The Joshua Tree. Bono todavía no ha encontrado lo que
esta buscando, pero la búsqueda continua para redefinir las fronteras del rock
moderno. Como una memoria escrita mientras los aplausos aun resuenan, Zooropa es
envío enchufado y espaciado desde el parpadeante ojo de la tormenta multimedia.
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No esperabais un álbum nuevo de U2, ellos tampoco. El pasado marzo, la banda se
metió en un estudio de Dublín para grabar un EP para ayudar a promocionar el
tramo europeo de su colosal gira mundial. Parece que se dejaron llevar y
acabaron haciendo el pervertido Zooropa.
La mayoría de las bandas de rock se aferran a su credibilidad, pero U2 ha estado
intentando maltratarla durante algún tiempo. El año pasado Bono empezó a llevar
gafas de Mosca y a reírse del rock. Ahora U2 manda el desconcertante Zooropa,
unas pocas grandes canciones y algo de improviso del estudio. Zooropa dice; ¿Por
qué preguntar por que?. Sabemos por que U2 saca un disco a medio camino entre
aquí y la brillantez: por que pueden.
Las mayores sorpresas son una melodía
zumbante e industrial llamada Numb con una especie de Rap del guitarrista The
Edge, y The wanderer, un extraño himno que opone un animado sintetizador contra
una imperiosa voz invitada, la de Johnny Cash. Bono revela un reservado falsette
en la encantadoramente vacía Lemon. En Stay, Bono suplica a una amante – y nadie
suplica como Bono. Peor otras melodías, como Some Days Are Better Than Others,
son temas rítmicos que se convierten en canciones antes de su tiempo. Zooropa no
es el próximo gran album de U2 sino una postal desde un estudio de Dublín. La
banda pasó tres meses allí, y algunos días son mejor que otros.