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Por Christopher Connelly
El
conjurado poder de la banda irlandesa ya está mas vistosamente demostrado en
concierto, y este mini álbum de 8 temas, seleccionados de su última gira, da una
amplia evidencia de por que la gente ha estado considerando a U2 como la mejor
banda en directo de 1983. El productor Jimmy Iovine y su ingeniero jefe, Shelly
Yakus, han moderado el distorsionado sonido de guitarra y batería del anterior
productor de la banda, Steve Lillywhite, sin sacrificar la pura energía del rock
& roll y su ataque con cuchillos que ya había hecho popular a U2. El enfoque de
Iovine descubre el arma secreta de U2: la versátil y elástica forma de tocar del
bajista Adam Clayton. El firme fondo de Clayton crea el espacio para la
asombrosa tabla de guitarra de The Edge que ulula por todo el disco. "Gloria",
que en su versión de estudio se hundió bajo el peso de su recargada devoción,
aquí se vuelve un balancín en llamas, mientras que los solitarios teclados de
The Edge dan un "New Year's Day" que sobrepasa a su original. Pero el punto
álgido en "Sunday Bloody Sunday". Puede que no sea una canción rebelde, como
dice Bono a una previsiblemente desconcertada audiencia alemana; pero es
prácticamente todo lo demás: Una angustiada y amable síntesis de creencias
religiosas y políticas, respaldado por el riff de la arena para rock rompe
huesos de la década. Esto es "Starway to Heaven" para gente inteligente -
incluso si está un poco demasiado deprisa y golpea "Under a Blood Red Sky" sobre
el arco iris. A través de todo, Bono en su ineluctable ensimismamiento, si se
deja llevar (el interludio de "Send in the Clowns") en el si no admirable The
Electric Co dejándonos llevar nosotros, como en la dulcemente elegiaca "40". Una
vez vi tocar a U2 "I Will Follow" tres veces en un repertorio, estableciendo un
record por una gran banda que jamás será batido. Si todavía puedo disfrutar la
versión en este álbum, imagina cuanto disfrutarás.
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Por Adam Sweeting
Cuando está al cien por cien U2 logra una clase de gracia a través de la simplicidad y encuentro este disco mucho mas impresionante que los dos últimos conciertos que he visto. Después de todo, no puedes oir a Bono subirse a los andamios. Cuando flotan con el crepúsculo de fondo sobre la conmovedora cadencia melódica de "40", lo único que uno puede esperar es que aun no hayamos visto lo mejor de U2.
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Por Bill Graham
Grabado este año
en conciertos en América y Alemania, "Under a Blood Red Sky" hace un esbozo de
U2 en el preciso punto en el tiempo cuando el escenario del festival acaba de
convertirse en su medio ambiente natural, cuando ya no son la segunda mejor
banda buscando favores del personal de sonido de las grandes estrellas. Los
encuentra en orden, invulnerable con una excepción. Un álbum de confidente
excitación, el trabajo de una banda completamente segura de sus poderes, "Under
a Blood Red Sky" registra el orgullo de U2 en la llegada pero su tarea no es
planificar la ruta a seguir. Este es necesariamente un disco de culminación,
pero no debería ser confundido como toda la crónica. El grabar este disco en
vivo significa que no se han grabado las primeras e insensatas confusiones
(¡intencionadamente!) que caracterizaron a U2 y particularmente las iniciales
campañas para la jubilación internacionales de Bono, cuando estaban a toda
velocidad por los clubs. Saca una emoción mas potente - aún me siento satisfecho
buscando los momentos especiales. Este álbum es también la principal
característica de la Orquesta de The Edge de lejos. Su ejecución ha sido tan
fluida y su función tan aceptada que sus grandes responsabilidades son a menudo
pasadas por alto. Pero en "Under a Blood Red Sky", la capacidad de The Edge para
montar todos los caballos - ritmo, liderazgo, melodía - en el circo de U2, se
hace evidente y a menudo tan increíblemente. "Under a Blood Red Sky" la cámara
se pasea en una vuelta de honor por la victoria. Este álbum cierra cuentas,
aclara negocios inacabados. Para su próximo álbum, ¿Cambiara U2 el color de sus
cielos? (resumida de la original).