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Por Kurt Loder
El título del 5º álbum de U2 es perversamente sugestivo. Sobre el camino de tres LPs de estudio y uno en directo, esta banda Irlandesa de tempestuosa guitarra, levantada por su gran repercusión con sus himnos y una preocupación verdadera por temas sociales, han ascendido al borde del sustancial estrellato en este país. Desafortunadamente con The Unforgettable Fire, U2 parpadea y casi se apaga, su fuego depositado por una desacertada estrategia de producción y ocasionales interludios de pasada y falta de canciones de autosuficiencia. No es un mal álbum, pero tampoco es la irrefutable belleza que los fans de la banda adelantaban. ¿Qué ha ocurrido?. En verdad, esto no es del todo cierto.
Bono el cantante ciertamente esta aquí como en su casa - también debería estar, dado que su voz esta fuera en frente de la mezcla. Con carencias de material consistentemente fuerte, bien definido, los productores intentan crear tensión dinámica en los temas enfocándolos con discretos elementos musicales: el rico tono del bajo de Adam Clayton, las hipnóticas posibilidades de las muestras de la batería de Larry Mullen, la sutil oleada sinfónica del propio sintetizador de Eno. Y en el proceso cortan el estruendoso estilo de guitarra de Evans hacia inventivos fragmentos, enriqueciendo la mezcla pero vaciando la banda de su fundamental fuente de poder, Bono intenta compensar esa perdida. Su estentóreo grito sigue impresionante - particularmente en "A Sort of Homecoming" y "Pride (In The Name of Love)", los dos temas más exitosos - y exhibe un nuevo sentido del control (fundamentalmente en la canción que da título al álbum, donde su frágil y roto apretón en la frase del falsete "stay tonight" sugiere una interesante vulnerabilidad). The Unforgettable Fire parece zumbar y zumbar, una corteza sin fin de guitarra desgarrada, lo último en procesar sonido y la más mundana clase de imaginación lírica (alambrada en un gran concepto). La fuerza original de U2 parpadea sólo intermitentemente. Cuando lo hace, sin embargo, puedes perdonarles las desacostumbradas flotaciones encontradas aquí (entre unos pocos temas memorables) y espero que no olviden la próxima vez de donde sale su verdadero fuego. (resumida de la original).
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Por Liam Mackey
La decisión de U2 de elegir a Brian Eno como productor para su nuevo álbum fue un movimiento atrevido. Claramente concebido como un reto para la banda - y claramente para Eno quien por su propia admisión fue enormemente poco familiar con sus trabajos anteriores a este - le dio credibilidad a la declaración de Bono después del concierto de Phoenix Park cuando dijo que después de ese memorable concierto U2 había cerrado su primer círculo completo. Yendo mas lejos, después de tres aclamados álbumes de estudio y un resumen de esos primeros álbumes grabado en directo, que U2 había llegado a un punto de partida radical, fue la traviesa pero apuntada reafirmación de Eno en su entrevista con Bill Graham de hace un mes de que el álbum presentaría "cinco o seis nuevos U2" al mundo. Lo que significa que The Unforgettable Fire tiene mucho con lo que cumplir - y es el veredicto del oyente lo que lo hace así, inequívocamente. Uno de los aspectos mas significativos de The Unforgettable Fire es la madurez de Bono como escritor y como cantante. Durante todo el álbum su elección del lenguaje y la utilización de la imaginación es rica e imaginativa, a veces brillantemente, como en "Promenade", una bellamente adornada canción de amor, que es tanto espiritual como sensual, y donde Bono resuena como Van Morrison en la línea "arriba por la escalera en espiral hasta el piso superior". Esto entonces, es el principio de un nuevo capítulo de U2. Con un álbum tan rico y tan gratificante como The Unforgettable Fire como introducción, las posibilidades de U2 cara al futuro parecen ilimitadas.
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Alabados sean los hacedores de música: un verdaderamente único guitarrista, un ardiente vocalista, y una sección rítmica que puede hacer casi de todo. Hay más. Cada LP trata un tema: relaciones, religión, conflicto y ahora la paz. El nuevo productor (Brian Eno) encaja el tema tan bien como el viejo (Steve Lillywhite) hizo en su turno pero la visión permanece con la banda, quienes colectivamente alcanzan tanto (musicalmente, líricamente y conceptualmente) como cualquier otra en la tierra y consistentemente alcanzan nuevas alturas. Los momentos más álgidos de este LP son "Pride (In The Name of Love)", un tributo a Martin Luther King, cuya presencia aglutina todo el álbum, "Wire", "Bad", "The Unforgettable Fire" y "A Sort of Homecoming". Benditos sean los pacificadores.