'Mas que cualquier otro álbum de U2, The Joshua Tree tiene la fuerza y el atractivo para seducir y capturar a una audiencia masiva. Sin hacer muestra de su eclecticismo, presenta un rock rotundo (Where the Streests Have No Name), un crudo frenesí (Bullet the Blue Sky), delicadeza (One Tree Hill), ritmos repetitivos (I Still Haven't Found What I'm Looking For) e incluso blues acústico (Runnig to Stand Still) - todo ello sin dejar ninguna duda de ser U2.

 

Por Daniel Brogan


 ‘Una obra maestra. El cuarteto irlandés toma la experimentación sónica de ‘The Unforgettable Fire’ y se coloca en un sonido totalmente maduro. Las letras y la voz de Bono muestran incluso más madurez, particularmente en las canciones de añoranza e indecisión como ‘I Still haven’t found What I’m Looking For’. Este es el álbum que catapultará a U2 desde el estatus de grupo de culto al estrellato mundial. La única cuestión es como lo afrontaran. Mi pronóstico es que U2 será recordado como la banda mas influyente de finales de los 80 y principios de los 90.

 

Por Robert Hilburn


En ‘The Joshua Tree’, U2 llena los bocetos con canciones de crecimiento a veces impresionantes. La música – provista por el guitarrista-teclista Dave Evans (The Edge), el bajista Adam Clayton y el bateria Larry Mullen – esta más adaptada y asegurada mientras se expande en las densas texturas de canciones como ‘Bad’ y extiende la mano con gran efecto hacia toques más nuevos y con un toque blues. Las letras de Bono Hewson están también mas consistentemente enfocados y elocuentemente diseñados que en álbumes pasados, y su forma de cantar subraya las expresiones de la banda de desilusión y esperanza con una fuerza renovada y pasión.

 

Las canciones son sobre la fe, pero – tan sugerentes títulos como ‘Where the Streets Have No Name’ y ‘I Still haven’t found What I’m Looking For’ – no son declaraciones de celebraciones. Las imágenes públicas abundan – desde el título del álbum hasta lineas tales como “In The locust wind comes a rattle and hum / Jacob wrestled the angel and the angel was overcome” – pero no hay ese dogma despiadado que muchos observadores de rock encontraron ofensivo en el “Slow Train Coming” de Dylan. Estos son cuentos humanos sobre alcanzar tus ideales  mientras luchas contra momentos de duda y desesperación, adicción a las drogas (Running to Stand Still), la muerte de un amigo (One Tree Hill),  terrorismo de estado (Moters of the Dissapeared) e injusticia social (Red Hill Mining Town). Mientras las canciones de U2 frecuentemente tratan de fuerzas externas (como en la perspectiva de un  irlandés sobre las contradicciones en la sociedad americana), el corazón del LP esta preocupado con la decisión individual. En las primeras líneas del LP, Hewson describe la batalla interior por mantener la fe y los ideales: “I want to run / I want to hide / I want to tear down the walls / That hold me inside / I want to reach out / And touch the flame / Where the streets have no name.” En una época en la que el rock ‘n’ roll festeja la vanalidad de tipos tales como Bon Jovi, “The Joshua Tree” esta pidiendo más a la gran masa de público que cualquier otro album desde ‘Nebraska’ de Bruce Springsteen. Pero la banda lo presenta de una manera tan majestuosa, de corazón y accesible que es improbable encontrar la resistencia de la radio o del consumidor a este duro LP. Claro, “The Joshua Tree” confirma en disco por fin lo que esta banda ha estado reivindicando desde hace tres años sobre el escenario: U2 es lo que los Rolling Stones dejaron de ser hace años – la más grande banda de rock ‘n’ roll del mundo. En este álbum, la banda lleva el manto con seguridad.