Por Elysa Garner

 

Habiendo pasado una buena parte de los Ochenta como una de las mas icónicas bandas en el mundo U2 apenas necesita recurrir a un descarado título para arrastrar la atención a su primer álbum en tres años. Otra vez más, la sutileza nunca ha sido una de las virtudes del grupo. En sus primeros tiempos en su enfoque musical básico – una guitarra, unos pocos acordes y la verdad para parafrasear una de las afirmaciones mas llamativas de Bono – U2 se formó con otras bandas jóvenes que surgieron en el despertar del punk. Pero U2 se distinguió inmediatamente por su enorme sonido y un idealismo arraigado en una aspiración espiritual. En su mejor, estos Irlandeses han probado – tal y como hicieron Springsteen y The Who – que las mismas tendencias para la épica musical y los gestos verbales que lleva a muchos artistas a la auto parodia pueden, en manos mas inspiradas, alimentar el inolvidable fuego que hace grande al rock & roll. En su peor… bueno, el doble álbum medio en directo Rattle & Hum (1988) – el producto del autosuficiente encaprichamiento de U2 con las raíces de la música Americana – no fue un desastre completo, pero estuvo lo suficientemente equivocado y bombástico para justificar la preocupación. Con “Achtung Baby”, U2 esta otra vez intentando ampliar su gama musical, pero esta vez sus ambiciones se han hecho realidad.

 

Trabajando con productores que han dejado disciplina y matiz a los álbumes anteriores del grupo – Daniel Lanois supervisa el álbum entero, con la asistencia de Brian Eno y Steve lillywhite en varias canciones – U2 se propone experimentar más que rendir homenajes. Haciendo eso, la banda es capaz de sacar sus propias fuerzas con confianza y consistencia. Mas llamativos entre los nuevos elementos que U2 incorpora en “Achtung Baby” los elementos electrónicos derivados del hip – hop. La banda utiliza esas grapas de música dance en más o menos la mitad de los doce temas del álbum, a menudo en capas con fuertes mezclas con la guitarra de la forma en que muchas jóvenes bandas Inglesas como Happy Mondays y Jesus Jones han hecho en años recientes. “Mysterious Ways” destaca entre esas canciones, enganchando un solo de guitarra en el cual The Edge va desde una ráfaga de luz a un insidioso riff funky.

 

En otra parte, como en el ataque de distorsión y reacción que abre “Who’s Gonna Ride Your Wild Horses”, Edge evoca la cacofonía y la osadía electrónica de ruidosas bandas como Sonic Youth. Claro que la valentía de The Edge en “Achtung Baby” es clave para el espíritu aventurero del álbum. Su estilo de guitarra retumbante y minimalista – entre los mas distintivos e imitados del rock moderno – siempre ha hecho uso inspirado de cosas con el eco y el retumbe; sus brillantes lavadas de color en “Until the End of the World” y los imponentes repiques en “Even Better than the Real Thing” y “Ultraviolet (Light My Way)” son reconocibles al instante. Pero otros temas encuentran al guitarrista fabricando texturas mas duras y mostrando un nuevo arsenal de efectos. En el primer corte, “Zoo Station”, utiliza su guitarra como un instrumento rítmico, repitiendo una fase oscura y murmurante que conduce la música mientras que su manera de tocar mas lírica en el estribillo realza la melodía. De manera similar, “The Fly” presenta afilados riffs que rebotan en la espesa línea del bajo de Adam Clayton y hacen eco y embellecen la batería de Larry Mullen Jr. La tarea de Bono, entonces, es prestar su romanticismo melodramático y sensible de tenor que hace encajar este fervor sónico. En Zoo Station anuncia que esta ‘ ready to let go / Of the steering Wheel’; lo que sigue son las más intrépidamente introspectivas letras escritas por él.

 

En el pasado, el lider de U2 ha denunciado denodadamente diatribas sociales y políticas – sin mencionar sus hormonas. ‘The Hunter will sin … for your ivory skin’, canta en “Wild Horses”, y alardea en “Even Better Than The Real Thing” que ‘I’m gonna make you sing / Give me half a chance / To ride on the waves you bring.’ Casi como sorprendente, e incluso más afectuoso, son las reflexiones de Bono sobre ser un artista. En “Acrobat” sobre un arreglo que recuerda al frenesí apocalíptico de “Bullet the Blue Sky”, pide inspiración: ‘What are we going to do now it’s all been said?’ en “The Fly” las autodudas dan paso a la autocrítica: ‘Every artist is a cannibal,’ canta en un gemido susurrado, ‘every poet is a thief ‘. Reconociendo directamente su propio potencial para la hipocresía y la incapacidad, y dirigiéndose a la debilidad  humana básica más que los defectos de la sociedad en general, Bono suena más honrado y más vulnerable que en el pasado. ‘Desperation is a tender trap’, canta en “So Cruel”. ‘It gets you every time’. Esto no es decir que U2 a renunciado a su fe o que Bono ha abandonado su búsqueda para encontrar lo que esta buscando. En la radiante balada “One”, la banda invierte un mensaje normal – ‘We’re one / But we`re not the same / We got to carry each other’ – con tal urgencia que suena como una revelación. Pocas bandas pueden formar tan sublime poder, pero es este sólo uno de los muchos momentos en “Achtung Baby” cuando recordamos por que, antes estos tíos eran el centro de cínicos chistes, eran reyes del rock & roll – y todavía lo son.

 

Por Jay Cocks

 

Aquí estábamos todos, preocupándonos por el calamitoso estado del rock y ya estábamos preparándonos incluso para ayudar cuando estábamos vacilando. De repente hay un agarre de magníficos álbumes ahí afuera: Better Days de Southside Johnny and the Asbury Juke; Storyville de Robbie Robertson; Hymns to the Silence de Van Morrison. Y ahora, lo principal de la compañía, el exigente y valiente Achtung Baby de U2.

Esta nueva colección de 12 canciones, la primera de la banda desde Rattle & Hum en 1988, tiene algo en común con todo el buen material actual en circulación. Tiene el espíritu  escandaloso de gratis para todos de los Jukes, comparte la ambición narrativa y el sentido de misterio musical de Storyville (la banda colaboró con Robertson, de echo, en una melodía en su primer álbum); y explota las mismas profundas raíces Irlandesas, al mismo tiempo sobrenatural y encantador, como hace Morrison, que es una especie de padrino para todos los rockeros Irlandeses.

Pero U2 hace algo único aquí. La banda no sólo se reafirma a si misma sino que también se reinventa. Después de Rattle and Hum, hubo algún pensamiento de que se había saturado demasiado, de que se habían vuelto demasiado famosos, quizá demasiado grande incluso para sus propias grandiosas ambiciones. Achtung Baby devuelve a U2 a la élite, y devuelve a U2 a su sitio.

El álbum esta lleno de guitarras de primera clase y acordes misteriosos y siderales. Melodías fugaces flotan a la perfección entre canciones de amor, tentación, parábolas políticas sueltas y firmes confesiones personales. Las notas dan crédito a todas las canciones para la banda colectivamente - - el cantante Bono ha cogido un crédito separado por sus letras – y Achtung Baby suena más cohesionado que cualquier otra cosa que U2 haya hecho. Canciones como The Fly son agitadas, incluso temerarias, con invención, y la banda sabe escribir magníficos, ligeramente misteriosos romances como Mysterious Ways mejor que ningún otro que pueda llenar un estadio de incondicionales. Por supuesto que hay mucho que aclamar en Achtung Baby. Y celebrado. Es un monstruo.


 

Robert Hilburn

 

U2 todavía no ha encontrado lo que está buscando, y la inquietud artística es una razón maestra por la cual esta banda Irlandesa de rock continua siendo tan apasionante. En su primer álbum en tres años, el cuarteto aparta los edificantes himnos del álbum Ganador de Grammys “The Joshua Tree” y la exploración de la historia del rock de “Rattle & Hum” para reflexionar en asuntos que parecían casi  sometidos en un año en el cual el rock ha estado obsesionado con la ira y la cólera. Las preocupaciones: relaciones problemáticas, auto-valoración e identidad. Mientras que las texturas llevadas por la guitarra están entre las más seguras y las más vigorosas que nunca haya compuesto la banda, las letras de Bono son introspectivas y auto-interrogantes. Pueden haber expresado desilusión y dudas en álbumes anteriores, pero el mensaje general de esos álbumes siempre fue edificante, sugiriendo un sentido de destino y esperanza.

 

Era rock en gran escala, y la música estableció a U2 en los 80 como la primera banda en años en ofrecer la ambición, el oficio y el liderazgo que caracterizó a los Beatles, los Who y a otras grandes bandas de rock de los 60. Después de alcanzar una popularidad y aclamación masivas por esas historias de luz, U2 intenta ahora tocarnos con exámenes de la oscuridad. Es un movimiento osado por que el atractivo de U2 fue debido en parte  a esto siendo una de los pocas voces contemporáneas entre las grandes bandas de rock que pueden hablar sobre temas inspiradores con la elocuencia y la perspicacia de la tradición de  Bob Dylan, Bruce Springsteen y Van Morrison. Mudándose al más habitado mundo del rock de almas desoladas y desalentadas, la banda pierde algo de su individualidad.

 

Los temas pueden ser nuevos para U2, pero se han documentado ampliamente, desde la Velvet Undergroung y Leonard Cohen a toda una generación de bandas jóvenes. Ya hace un sentido perfecto para Bono y sus compañeros (el guitarrista The Edge, el bajista Adam Clayton y el bateria Larry Mullen Jr.) para mudarse a territorio nuevo. Después de luchar durante años en temas de responsabilidad social y moral, Bono naturalmente estará intrigado por los más concretos problemas del corazón. Las nuevas canciones tratan con la desilusión y el engaño – como el amor, si, puede elevarte pero también hacerte trizas. Pero la mayoría de las canciones también pueden ser vistas como dudas y deseos individuales. A pesar de sus frecuentemente emocionates y sensuales texturas, “Achtung Baby” es un álbum difícil – uno que parece el resultado de una considerable búsqueda soul líricamente. En un punto, Bono incluso parece cuestionarse sus motivos y obsesiones como artista : ‘Every artist is a cannibal / Every poet is a thief / All kill their inspiration / And sing about the grief.’ El discordante aparato de sonido al principio del álbum también hace aparente rápidamente que estamos en un territorio musical nuevo. Por unos momentos no se sabe si U2 se ha pasado al heavy–metal o si les han sido encargado el escribir la banda sonora de una película de terror. Cuando Bono empieza a cantar, los efectos especiales lo hacen sonar como si estuviera hablándonos emergiendo  de un sueño profundo y pesado y preparándose para las pesadillas del mundo real. Las palabras, sin embargo, sugieren vitalidad y un rastro de humor: ‘I’m ready / Ready for the gridlock… / Ready for the shuffle / Ready for the deal / Ready to let go / Of the steering wheel.’

 

Desde aquí, el álbum nos lleva por un viaje apenas iluminado a través de los elementos de lo que parece casi ser un sueño. El productor Daniel Lanois – ayudado en algunos temas por Brian Eno o por Steve Lillywhite o por ambos – sigue siendo un maestro en la puntuación y en la atmósfera del rock. Entre los puntos álgidos del viaje : la desilusionada “One”: ‘You say Love is a temple / Love the higher law / You ask me to enter / But then you make crawl / And I can’t be holding on / To what you got / When you got is hurt.’ Más que la pacífica escena del desierto en la portada de “The Joshua Tree”, U2 es mostrado esta vez en la portada en una variedad de imágenes que tratan de reflejar el ajetreo – y la realidad – de la ciudad. La idea es que la banda con su cabeza en el cielo vuelve ha tener los pies en la tierra. Hay un sentimiento de transición en partes del álbum que le hacen parecerse al experimental “The Unfogettable Fire” de 1984 más que una visión mas segura de “The Joshua Tree”. Aun algunos temas – incluyendo el palpitante y acusatorio “So Cruel” y el ansioso “Until the End of the World” – claramente tiene el grado de los mejores momentos en el cuerpo de trabajo de U2. La visión permanece.

 

 

Por Ben Thompson

 

¿Son U2 el mal?. No ha habido pocas oportunidades de reflexionar sobre esta cuestión en los días anteriores a la publicación de Achtung Baby (Island, sale mañana), especialmente cuando Radio 1 declaró el jueves “Dia U2”. Si esto significaba el pasado jueves o todos los jueves para siempre, sólo el tiempo lo dirá. La monolítica calidad de U2 es parte de lo que hace a tanta gente despreciarlos, no viéndolos, como los ven sus legiones de admiradores, como símbolos de pasión e integridad, pero personificar todo eso es peor en la música rock – las posturas, la auto-importancia, los crímenes contra la moda.

U2 fueron los mas anchos de miras de una generación que emergió cuando la negatividad del punk parecía haber hecho su trabajo. Junto con  Echo and The Bunnymen y Simple Minds, prometieron la emoción y las propiedades redentoras del rock sin la pomposidad y la auto suficiencia. Era de pardillos creerse esa promesa, pero un montón de gente la creyó. Igual que los Beatles nunca pudieron no dar importancia a la camisa de fuerza con la etiqueta “cuatro adorables mochos de Merseyside”, U2 no serian para siempre “cuatro jóvenes en el limite de la madurez”, sus otras sofisticaciones conectando todo tan fácilmente con un montón de estupideces sobre la innata espiritualidad de los Irlandeses.

La música de U2, a pesar de toda su chulería e ingredientes tradicionales, siempre tiene un extraño aire de desarraigo, de venir de otro sitio, exacerbada por el impulso del hacedor de imágenes Anton Corbijn de fotografiar a la banda en desiertos y montañas. Su último álbum, Rattle & Hum, un intento por exponer su herencia musical, fue una maniobra de majaderos la cual les dejo pareciendo turistas.
 

Tres años después  viene una nueva postal, no desde América esta vez sino desde los Estudios Hansa en Berlín, donde la vieja piel en el suelo incluye partículas de David Bowie, Iggy Pop y Nick Cave. No un pensamiento agradable. El video para el single “The Fly”, todo sombras y gafas de sol, da mala espina, pero la canción es sorprendentemente agradable, incluso consiguiendo hacer un agujero en la manta de algodón de la producción de Daniel Lanois.

A pesar de su horrendo título, Achtung Baby es en muchos aspectos un disco admirable. Sorprendentemente introvertido y complejo, y con poco del habitual ondeado de bandera, es también extrañamente melódico. La manera de cantar de Bono es a veces casi sutil, y The Edge incluso apaga  el botón de repique de su guitarra una o dos veces. Las letras aún son un Bono de contención, pero al menos no hay canciones sobre muros derribados. Para su crédito, U2 nunca han tenido miedo de arriesgarse a perder fans, tanto diciendo al público americano que Noraid no era algo bueno o haciendo un denso e impenetrable disco como este.